Lo que significa estar

No he querido escribir sobre ello estando el hecho tan reciente. Necesitaba un poco de distancia, un poco de tiempo, un poco de reposo. A veces la cercanía de un evento puede provocar que no se mire con la suficiente perspectiva.

Pero sin duda fueron unas semanas duras. Duras por inesperadas. Duras por indeseadas (sin duda). Dudas por ver el dolor ajeno que te toca tan cerca. Tan en el centro de tu corazón. Duras por ver como se apaga alguien, alguien a quien no conocías bien pero a quien gente que admiras describe como excepcional. Pero excepcional dentro de la mundanidad. Dentro de lo socarrón, impertinente, inapropiado, negativo… Pero también dentro de lo afectuoso, de lo brillante, de lo responsable,… de lo padre. Conformando un todo maravilloso. Y duras por saber que no lo puedo entender en su totalidad. Pero que algún día, desafortunadamente, parece que podré.

Y uno se pregunta, después de estar presente y compartir el dolor, de reir histéricamente a ratos para aliviar la tensión, de pasar del ‘son dos días’, al ‘no puede ser’, al todo va a ir bien y finalmente al dolor mas intenso, cómo de importante es vivir la vida que tenemos. Cómo puedes estar fantásticamente bien un día, entrar a que te arreglen y no poder optar a terminar lo que querias terminar. O lo que ni siquiera habías empezado. A pesar de todo, ver el dolor de una familia reunida, incondicional, ver a los amigos asistir con pena en el corazón, ver a los compañeros llegar en tromba y no solo hablar de lo buen profesional que era, sino de lo buen conversador, de lo culto, de lo didáctico, de cómo disfrutaba (a su estilo) de enseñar, hace que te des cuenta del valor moral de esa persona. Hace además que valores esa familia dolorida ahora. Hace que te des cuenta de cómo de importante es estar en ciertos momentos en la vida de una persona. De lo que significa ‘estar’, y estar bien. De como a la hora de valorar y entender a esa persona que tienes a tu lado esos momentos y gestos importan. Contribuyen a crear una vida común. A crear un vínculo difícil de romper.

Y es importante notar que ‘estar’ no solo es estar en mente. El estar de cuerpo presente es fundamental. Porque es un cuerpo al que abrazarse, al que golpear, al que oler, al que aferrarse o del que alejarse. Todos, en cierto modo, podemos acompañar a alguien en el pensamiento. Pero pocos pueden estar ahí, para lo que se necesite, cuando se necesita. En ese sentido he tomado una de las mejores decisiones de mi vida. Y curiosamente ha sido de las mas sencillas de tomar. No he tenido, por algun motivo, ni un atisbo de duda y sinceramente me da igual las consecuencias que en otros ámbitos de mi vida pueda tener. Estaba donde tenía que estar donde tenía que estar. Punto final.

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